VIAJANDO POR EL IMPERIO · CAPÍTULO XV · BAYAS

25.06.2021

Imágenes de Senderos Italianos y National Geographic

Ya que estamos dentro de la semana del solsticio de verano, hoy viajamos a Bayas, la ciudad de vacaciones de los romanos. ¿Vamos? 

Se dice que Bayas debe su nombre a Baius (en griego: Βαῖος), el timonel de la nave de Odiseo en la Odisea de Homero, que se supone que fue enterrado en las cercanías, allí, en el Golfo de Nápoles. 

Esta zona es volcánica y por ello en ese suelo se da el fenómeno del bradisismo que consistente en ascensos y descensos del nivel del suelo. 

En el siglo II a.C. se descubrieron las propiedades de sus aguas termales. En el siglo I a. C. Pompeyo liberó a estas tierras de los piratas que habían atacado estas costas durante mucho tiempo y con esta reconquista, la ciudad de Bayas se vio reconstruida y la aristocracia romana comenzó a ir para allá de vacaciones al igual que se comenzaron a construir villas de ocio allí. 

Entre los romanos que contaban con villas se encontraban Marco Licinio Craso, Lucio Licinio Lúculo, Pompeyo y el orador Hortensio. También Julio César se construyó una villa allí. 

Durante el imperio, los romanos continuaron yendo allí de vacaciones y entre ellos Augusto. Las referencias a este lugar en los textos clásicos son múltiples: Horacio, Estacio y Marcial la alaban, mientras que Varrón y Séneca junto con Cicerón la tachan de un lugar de vicio. 

De la ciudad que fue quedan restos en tierra y también sumergidos bajo el mar por el fenómeno del bradisismo. 

Fuera del agua se pueden visitar el templo de Diana, el de Mercurio y el de Venus, aunque lo más importante son las termas donde se podía bañarse en uno en las aguas termales. 

Bajo el agua, hay todo un Parque Arqueológico con diferentes zonas que se puede visitar haciendo buceo. Las zonas son las siguientes: Seco ahumado, Porto Giulio, Villa dei Pisoni, Villa Protiro, Villa frente al castillo aragonés, Villa marítima de gran puerto deportivo, Torre del faro de Miseno y cuna y el Nymphaeum inundado. 

Estas zonas arqueológicas están sumergidas a diferentes profundidades, aunque la mayoría se encuentran a un máximo de 5 metros de profundidad. 

Me parece una visita muy original y especial y espero hacerla algún día. 

¿Tú te animas a sumergirte? Te leo en comentarios.