LA CONJURACIÓN DE CATILINA

07.01.2021

Imágenes: Fresco Cicerón denuncia a Catilina, por Cesare Maccari para el Hall Maccari del Senado de Italia. Fuente Wikipedia.

Cicerón presenció algunos momentos importantes de la historia de la Antigua Roma como la guerra civil entre César y Pompeyo o el asesinato de César, pero también vivió algunos en sus propias carnes como la Conjuración de Catilina. 

La conjuración tuvo dos personajes principales: Lucio Sergio Catilina y al propio Cicerón, el "malo" y el "bueno", respectivamente. 

Catilina nació en Roma en el año 109 a.C. en una familia patricia venida a menos y quizá por ello siempre tuvo esas ansias de poder y riquezas que creía que iba a conseguir con el consulado del año 63 a.C., pero al no conseguirlo fue cuando decidió organizar una conjura política para tomar el poder de la República. 

Los hechos sucedieron de la siguiente manera: en el año 65 a.C. Cicerón se presentó a los comicios para ser elegido cónsul para el año 63 a.C. y tenía como rivales a Cayo Antonio y Lucio Catilina que contaban con la ayuda de Craso y César. Cicerón salió ganador por mayoría absoluta y Catilina no quedó nada contento con este resultado por lo que decidió obtener el poder mediante una revolución social. 

Catilina convenció a gentes desocupadas y descontentas con promesas de un nuevo orden social además de aprovechar que la ciudad no tenía al ejército porque estaba con Pompeyo en Oriente. Su plan era levantar las armas el 27 de octubre y al día siguiente matar a Cicerón y otros aristócratas. 

Cicerón por su parte, conocía el plan por lo que el 21 de octubre convocó al Senado para que concedieran plenos poderes a los cónsules y los obtuvo junto con el otro cónsul, Antonio, mientras que Catilina estaba también en el Senado y decía que él inocente. 

Como Catilina vio que Cicerón conocía lo que iba a pasar, se fue al campamento del ejército que tenía preparado y Cicerón se encargó de la defensa de Roma mientras que Antonio el otro cónsul, se puso al frente del ejército consular. 

En esta defensa varios secuaces de Catilina que permanecían en la ciudad fueron ejecutaron y al conocer esta noticia, muchos de los hombres del ejército de Catilina se dispersaron pero aun así Catilina presentó batalla al cónsul Antonio en el campo de Pistoya donde Catilina cayó muerto.